Episodio 037 - Preserva tus fotos, pero no todas
De Panda Disk System
Metadatos
- Número: 037
- Título: Preserva tus fotos, pero no todas
- Invitados: Saray de Somos Minimalismo
- Duración: 0:33:24
- Publicado: 2026-01-26
- Categoría: Consejos
- Etiquetas: fotografía, cloud, preservacion, almacenamiento
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(De momento solo disponible en iVoox)
Descripción
Hablé hace unos meses sobre eliminar fotos inútiles de tu móvil, antes de que se acumulen demasiadas. Casualmente Saray también. Así que nos hemos juntado para debatir sobre el tema, desde su Minimalismo y mi Preservación.
Toda fotografía puede tener un determinado valor documental o sentimental, y no podemos predecir a quién le servirá en un futuro. Pero no tiene sentido guardar 5 versiones de la misma foto, ni aquellas que están desenfocadas o mal iluminadas.
Puede ser un hábito saludable abrir tu galería a menudo e ir eliminando lo que sobre, o lo que consideres que dejará de importarte dentro de unos años. Tanto para recuperar espacio, como para quitarte carga mental de encima.
Referencias
Podcast de Somos Minimalismo: https://www.ivoox.com/podcast-somos-minimalismo_sq_f11351202_1.html
Episodio relacionado: https://www.ivoox.com/de-vez-cuando-hay-tirar-la-audios-mp3_rf_161673923_1.html
Sintonías:
https://opengameart.org/content/memento-mori
https://opengameart.org/content/project-marion-03
Transcripción
(Generada con Whisper ggml-medium, sin revisar)
Muy buenas, soy Titanio Verde y estás escuchando Panda Disk System, cultura en peligro de extinción. Para este episodio cuento con Saray, del podcast Somos Minimalismo, el cual trata de… eso, de minimalismo, de como no tener cosas que sobren en tu vida. Vamos a centrar en las ventajas e inconvenientes de tener tu móvil lleno de fotos, de tomar demasiadas fotos con ellas, y nos preguntamos a partir de ahí qué merece la pena guardar, qué no, qué peso va a tener a largo plazo y qué va a ser importante dentro de 10 años o 50 años o incluso después de nuestra vida. Si quieres que algo te dure toda la vida, presérvalo, pero elige con cabeza. Hola, Saray, ¿cómo estás? Hola, Víctor, ¿qué tal? Muy bien, aquí vamos aprendiendo sobre minimalismo y sobre quitarnos fuentes de preocupaciones encima. Eso, para centrarnos en lo que verdaderamente nos importa a cada uno en el momento en el que esté. Exacto. Te llamaba porque ya has publicado por lo menos dos episodios sobre cómo mantener limpio el móvil, y no me refiero a limpiarlo por fuera, que la pantalla esté bien brillante, sino a no acumular archivos y sobre todo fotos, fotos, muchas fotos y vídeos y más fotos, que es una tendencia muy normal desde que los móviles tienen cámara. Y desde que cada vez tiene más espacio, que parece que es infinito, pero no lo es. Exactamente. Esto es algo que he comentado varias veces en mi podcast sobre preservación de videojuegos y medios digitales, que aquí, en un principio, tu perspectiva y la mía son contrarias. Tú te centras en tener lo mínimo indispensable para tener una vida cómoda, simple, frugal, como quieras llamarlo, y por el lado de la preservación, de gente que intenta preservar diferentes medios de arte, por ejemplo películas, videojuegos, perdidos, etc., también tenemos tendencia a acumular cosas, tanto públicas como privadas. Tenemos esa tendencia de las familias que tienen una casa lo bastante grande para tener un desván en el ático o en el baúl e ir acumulando cosas. Muchas cosas. Sí. Muchas cosas, muchos recuerdos. Demasiadas. Demasiadas cosas. Pero yo creo que una cosa no está reñida con la otra, porque yo personal y profesionalmente me he dedicado muchos años a acumular, vamos a decirlo así, recuerdos, porque yo documento mi vida semanalmente ahora, y creo que no está reñido, que siempre que tengamos un límite de lo que queremos, seamos conscientes de lo que guardamos, podemos tener un equilibrio bastante razonable entre las dos cosas. Seguramente esa es la parte más difícil, establecer ese límite. Y llegar a ese límite es complicado. Y más que nada, en el momento de la verdad, pues escoger, ¿esto es importante? ¿Esto quiero conservarlo? ¿Esto lo voy a usar para algo en un futuro o no? ¿Cómo se decide eso? ¿Cómo se decide? Pues yo creo que al final el hábito hacia el monje, lo primero que hay que hacer es empezar y tener claro que se quiere hacer. No por el hecho de que yo diga que hay que hacerlo, la gente va a decir "sí, vamos a hacerlo". Creo que tiene que llegar en el momento justo a cada persona y que en ese momento diga vamos a ver, sobre todo en el tema digital, porque lo que comentabas antes de las familias que tienen un desvano, un trastero lleno de cosas, físicamente tú lo estás viendo, pero digitalmente es muchísimo más complicado llegar a ese momento en el que el cerebro te haga clic y digas tú "hasta aquí, no puedo más". Yo de eso hablaba en uno de mis podcast cuando hice lo que yo llamé la gran limpieza digital, que estuve meses hasta que conseguí hacerlo y fue ahí cuando me di cuenta de todo lo que podíamos llegar a acumular y estoy hablando de hace unos 10-11 años que no tiene ni punto de comparación con lo que hay ahora, claro. Sí aquella vez que te pusiste a revisar todos tus CDs, pendres, etc. y viste fotos repetidas seis veces o así. Correcto. ¿Qué te llevó a ese momento a decidir "tengo que quitar todo esto de encima"? Porque yo en su día me leí el libro de Maricondo, el de la magia del orden, empecé con el tema y tal cual ella lo marcando, la ropa, ella no recorrumaba el orden, pero bueno, empecé con la ropa y cuando llegué al momento de los archivos digitales le dije "bueno, es lo que toca". Empecé a buscar todos los pendrive, todos los CDs, los DVDs, todo lo que tenía, los discos duros, me junté con una caja gigante de cosas, fui buscando por toda la casa preguntando a la gente porque encima yo era la típica persona que sacaba una cámara digital todos los fines de semana, era la encargada de hacer las fotos del fin de semana que luego se subían a 20 en aquel entonces, milenials. Todos mis amigos tenían que si tienes la tarjeta de memoria de no sé qué fin de semana que si tienes no sé qué, entonces fui como durante un mes y pico recuperando toda esa información que había ido dejando un poquito desperdigada por ahí y a partir de ese momento pues me puse como un poquito de tiempo cada día o cada fin de semana o cuando no tuviese que trabajar o estudiar y me ponía a revisar y fue cuando me hizo el clic cuando vi la misma foto por cuarta vez dije vamos a ver en qué momento he decidido que era buena idea guardar esta foto en el disco duro, en un DVD, en un CD, también la tengo en un pendrive, la tengo en la nube por si acaso, por si acaso qué, porque sí está bien tener un pequeño backup de las cosas pero no 200. De hecho esto es algo que gente como yo decimos a menudo, o sea una copia de seguridad por sí sola no sirve de nada sino la revisas a menudo, o sea que siga en buen estado o si no la tienes copiada en diferentes soportes. La estrategia más común aquí es tener diferentes soportes, bueno la 321, tres soportes distintos, uno dentro de casa, uno fuera de casa, que hoy en día sería la nube, con lo cual sí tener tres copias está bien, para tener seis o diez simplemente por despiste o porque no te acuerdes de que la tenías ahí pues a la hora luego de buscar esa foto en concreto o querer revivir ese recuerdo pues queda complicado, queda incómodo, hay que admitirlo. Yo bueno, hablando un poco de backups, ahora mismo creo que solo tengo el disco duro y lo físico. El típico disco duro externo mecánico, en mi casa tenemos cinco por lo menos de esos. Yo de momento tengo uno y espero que me dure mucho en llegar a ocuparse del todo, pero... De media te pueden durar, a ver según el uso que les des, en qué condiciones los tengas guardado y sobre todo si no reciben ningún golpe ni nada así, te pueden durar alrededor de cinco o diez años, también según la marca, talidad, etcétera. A partir de diez años ya ve pensando en un reemplazo. Bueno este es relativamente joven, así que todavía, creo que no sé si es de 5 teras o algo así, no sé, una burrada. Ya que me ponía a comprar uno pues que fuese de centillo. Sí, ya puestos a hacer la inversión. Lo malo es que este año hacer la inversión en soportes de almacenamiento está complicado. En discos duro mecánicos no tanto, han ido subiendo de precio en los últimos años, pero mucho menos que los SSDs y las memorias RAM, que no sé si te habrás enterado este año han pegado un pico enorme, porque las grandes compañías tecnológicas se han reservado la producción para ellos. Y las fábricas no quieren arriesgarse una sobreproducción, como ha pasado en otras ocasiones. Así que 2026 es un mal año para renovar equipo ni nada. Pues nada, a tirar con lo que tenemos hasta 2027. Exacto, ojalá se sube hasta 2027. Hay que ser optimistas, hombre. Si yo me hubiera encontrado con una caja como la tuya llena de discos y demás, lo primero que hubiera hecho sería mirar que ninguno de estos discos estuviera ya empezando a oxidarse. Que es algo que puede pasar con cualquier disco óptico, o sea cualquier CD, DVD, Blu-ray, etc. Que es algo que primero pasó con los "laser disc", y por eso se le acuña el término de "laser blot", que empezaba a haber manchitas por toda la superficie de datos y se volvían ilegibles. Eso sería lo primero que hubiera hecho, pero en ese caso pues ya no podría hacer mucho más. O sea, la parte manchada ya no se podría recuperar. Pues yo creo que en esas ocasiones incluso te beneficia, porque ya no tienes que andar mirando lo que hay dentro. Lo tiras y ya está. ¡Ahá! ¡Dos pájaros, un tiro! Correcto, esto es como las cajas de la mudanza. Si en un año no has abierto una caja, no la abras. O sea, quítala de en medio y tirará la basura. No te hace falta nada de lo que hay dentro. Ojalá lo hubieras sabido en mis anteriores mudanzas. En diez años me he mudado como tres veces y siempre es horrible ese... Bueno, ese momento no. Esos meses. Porque yo intento hacer estas cosas con antelación, irme preparando. Si puedo poner a la venta cosas que todavía funcionen y tal, pues le dedico el tiempo hasta que llega un momento que es que se acaba el tiempo. Ya tienes que empezar a tomar decisiones radicales. Por eso ves, vivir minimalista en esto te ahorra muchos quebraderos de cabeza. Yo si me tuviese que mudar ahora, yo creo que en dos tardes lo tenía hecho. Facilito. Igual que cualquier tribuno, Amada, sí. Correcto. Ellos tenían lo que descupiera en el bártulo, o en un saco, o en el carro y alé, pa' delante, al siguiente asentamiento. Claro, ¿en qué momento hemos llegado a todo este nivel de acumulación? ¿En qué momento sentimos que hay tantas cosas materiales que representen nuestra vida o nuestro pasado? Pues esto se puso así como más en boga después de la guerra mundial. Cuando empezaron los salarios a nivelarse bastante, y sobre todo en Estados Unidos, la gente pudo tener muchísimo más acceso a las compras porque la gente que volvía de la guerra, es que esto lo he leído mucho en los libros, por eso lo cuento, la gente que volvía de la guerra no tenía trabajo. Entonces, lo que hicieron las fábricas fue aumentar la capacidad de producción, tuvieron que contratar a la gente y esta gente tenía que gastarse el dinero en las cosas que se generaban. Por tanto, ahí hubo como una bola de nieve que hizo que la gente pudiese gastar dinero, la rueda seguía, gastabas, tendedudabas, seguías trabajando para seguir comprando cosas y hasta que reventó, claro. Suena bastante lógico y no hemos avanzado mucho desde ahí. No, de hecho hemos ido a peor porque ahora los salarios no van a la misma velocidad que la producción y el precio de las cosas. Por tanto, vamos para atrás. El día que la inflación ya sea tan insostenible que no podamos comprar nada, pues ya ves que vamos a hacer con nuestros desvanes. Pues poner mercadillos en las calles, ojalá se pudiera hacer aquí como en Estados Unidos, pero de momento nos queda Wallapop y esas cosas. Sí, yo he tirado bastante de Wallapop, pero las experiencias pueden ser muy bipolares. Sí, yo puedo escribir un libro solo de experiencias de Wallapop, pero no me pasa nada. Me lo tomo con humor. Creo que solo Wallapop o segunda mano, vintage, se merecen uno o dos capítulos aparte. Y también algo para lo que ha servido no solo la gente que ha sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial, sino lo poco que han podido guardar es para luego documentar todo ese periodo. Y es algo que consideramos importante. Imagínate que no quedase ninguna foto, ningún documento, ningún recuerdo personal, nada de la Segunda Guerra Mundial. Nadie recordaremos nada de esa época. ¿Qué pasaría entonces? Pues que el ser humano que no conoce su historia o el pueblo que no conoce su historia está destinado a repetirla. Exactamente. Esa es una frase que a mí me repetían en la universidad y tiene muchísima razón. Entonces, documentar al final nos viene bien para entender la historia de la que venimos y cómo enfocar el futuro en este caso. Y esto es lo que buscan los preservadores, vamos a llamarle, de acumular todos los posibles documentos, fotos, programas de radio, de televisión, etc., que documenten cada época para lo que se pueda aprovechar de ellos en un futuro. Pero claro, idealmente todo ese contenido tendría que estar ya curado, ya tendría que estar seleccionado, filtrado todo lo que realmente no sirve o no tiene ninguna calidad o está lleno de interferencias, cortado, lo que sea. Pero claro, ¿cómo decides tú qué es importante en un futuro? Yo en mi caso, y me imagino que tú igual, el 90% de la gente que nos escucha, no tenemos prácticamente recuerdos de nuestra infancia a nivel tangible, yo tengo la suerte que mi familia siempre ha abrido cámaras de fotos y cámaras de vídeos. Entonces, comparado con mis compañeros de clase, de instituto, universidad y tal, yo tenía muchísima más cantidad de recuerdos en ese sentido que la gente que, más de a pie, voy a decirlo así, que no tenían esas aficiones en su casa. Y yo después me he dedicado al tema de la conservación de recuerdos mediante la documentación. Pero llegó un momento en el que dije no hace falta porque no tienes vida para ver todo lo que tienes guardado. Yo me puse como un tope anual de unas 200, 300 fotos, archivos, que voy a guardar por año. Y yo tengo un niño que cuando tienes un niño las fotos se multiplican, como los padres y los peces. El móvil lo tienes todo el día en la mano y encima, como es un móvil que con el dedo apulsado sacas 227 fotos, todo te vale, todo te sirve. Entonces ahí es empezar a discernir un poco qué fotos vas a ver. Yo ahora veo mucho más las fotos, las que tengo en los álbumes documentados, que las que tengo en digital. Pero las que tengo en digital, hay fotos que digo pues si esto no me acuerdo de dónde es, ¿por qué la tengo? Sí, esa es la pregunta que me he hecho varias veces cuando me he puesto a revisar mi galería de ¿por qué he tomado esta foto? ¿Qué me importa este plato que comí aquel día si esto ya lo he comido por 20 meses? O haces la misma foto en tres posiciones diferentes y en una tienes el ojo abierto, en otra tienes la mano levantada y en otra tienes la boca cerrada. Y las guardamos las tres. Pues ahí es cuando empieza a venirse arriba la situación y creo que es ahí donde tenemos que empezar a cortar un poco. Total. Está claro que hoy día tenemos menos cuidado, o bueno, necesitamos menos cuido, perdón, no necesitamos tanto cuidado a la hora de tomar fotos como cuando sólo teníamos cámaras analógicas con carretes muy limitados. Tenemos que andar calculando bien, a ver, este ángulo sirve, la luz más o menos sirve, tal, ahora sí, ya acá, dale la foto. Eso era maravilloso, era estupendo, tenía sus limitaciones, pero esa sorpresa. Hoy día tomas cinco fotos de lo mismo a ver cuál es la mejor y ya lo seleccionarás en algún momento. Pero ese momento no llega. Exacto. Hasta que te pones a revisar la galería y te encuentras "huy, que esto está repetido, ya lo limpiaré". Y no, no lo limpias. Yo lo pienso muchas veces como con el resto de cosas, porque por ejemplo ahora es ley de vida, pero la gente se va haciendo mayor y cuando se hace mayor, pues al final se va de este mundo, nos va a pasar a todos. Y el hecho de que esas personas dejen a sus herederos, aparte de la tristeza y la pena que conlleva, que te vayas, toda la ristra de cosas que has ido acumulando durante toda tu vida, a mí me da que pensar. Muy buen punto. Y yo creo que por eso estoy empezando a ponerles remedia ahora. O sea, yo muchas veces le digo a mi chico, digo "es que yo me muero ahora y lo único que te dejo es el móvil y el ordenador, no te dejo nada más, el resto lo puedes tirar si quieres". No sé, igual es ponerse como demasiado macabro, pero a mí me ayuda a decir "joe, es que el día de mañana, o sea, yo lo pienso ahora, el día que mi madre no esté, mi hermana y yo vamos a tener un problema gordo de limpieza". Sí, sí, es muy buen punto. O sea, ahí estás considerando no solo tu futuro, sino el de los demás. Pues claro, yo he perdido un padre y sé lo que es ese dolor. Entonces, el hecho de no lidiar únicamente con el dolor, sino también con todas las cosas que la gente acumula, es complicado. Entonces, yo creo que por eso estoy en ese mood, vamos a llamarlo así, de decir "no, vamos a ver, hay que ser un poquito prácticos y que no nos hace faltan tantas cosas y con el tema de las fotos igual, sobre todo las digitales". Que bueno, que al final, yo que sé, el día de mañana yo lo pienso, que lo que es importante para mí, igual el día de mañana a mi hijo se la pela. Y dice "pues mira, este álbum que has hecho lo voy a tirar de la basura porque no me gusta, o estos CDs o el disco duro en este caso, pues lo voy a tirar porque no lo quiero para nada". Y por mucho que nos moleste por... No es así. Estar en su derecho. Tú ya no estás ahí y tú ya ni pinchas ni cortas. Efectivamente. Entonces, como pinchamos y cortamos ahora es cuando tenemos que tomar ese tipo de decisiones y ver qué hacemos con nuestras cosas. En este caso, con todos los archivos digitales. ¿Qué es un coñazo ponerse? Evidentemente. Pero cuanto más lo dejemos, peor. Y a medida que se va acumulando, como tú has comentado en tu podcast, y me imagino que es también una de tus motivaciones principales para esto, es una carga que tienes ahí, a la espera. Tienes ahí una parte de tu cerebro. Reconcomiéndote, recordándote que se te está acumulando basura, todo esto va a ser cada vez más gordo, cada vez te va a costar más manejarlo, cada vez va a ser más difícil. A no ser que seas de esas personas que lo deje todo para la jubilación, para tener un montón de tiempo libre para entonces. Si llegamos. Está claro que tú no eres así. Si llegamos a la jubilación, que no lo sabemos. Le dejamos muchas cosas a nuestro yo futuro, que va a ser estupendo y maravilloso y lo va a hacer todo muy bien. Y no es así. No. Para nada. Aquí hay unas cuantas motivaciones para considerar tomarlo como un hábito. Simplemente este ejercicio sobre la galería del móvil. Nos fijamos mucho en esto porque es lo que más utilizamos cada día. Es una acción tan normal y tan cómoda y tan conveniente que no nos lo pensamos dos veces antes de tomar una foto. Porque hay espacio de sobra. Es pulsar un botón o dos como mucho. Puedes tomar varias fotos para quedarte, si es que seleccionas, con la que mejor te parece. O incluso prefieres conservar todas. Yo que sé. Así que sí, está bien tener como hábito. Tú lo hacias cada mes, ¿no? Cada semana. Cada semana. Cada semana reviso la galería del móvil. De hecho, ahora mismo, que tengo el móvil aquí, tengo tres fotos. ¿Tres fotos de la última semana o de esta? De esta semana. Yo lo que hago es, todos los lunes, yo hago la documentación de la semana anterior. Yo hago un proyecto que se llama "Project Life" y documento semana a semana en un cuaderno. Entonces yo cojo las fotos que me interesan de esa semana, me las imprimo, escribo lo que haya pasado esa semana y hago mis decoraciones y mis cosas. Y las fotos que ya no quiero, yo que sé lo que decías tú antes, he hecho esta foto a la comida. La semana pasada, por ejemplo, pues he comido sushi y le hice una foto a la mesa porque estaba muy bonita. Yo esa foto la he puesto en el proyecto, pero no la quiero guardar. Entonces yo esa foto la borro. Pero sin embargo, mi hijo ha estado en la nieve y tengo una foto en la que sale con sus compañeros. Esa sí que la quiero guardar. Pues esa la meto en la nube o en el disco duro. Pero lo que no voy a utilizar, no me gusta, no me interesa, pero lo borro directamente. Entonces el lunes normalmente empiezo de cero. De esos dos ejemplos que has puesto, es aclaro cuál de los dos tiene un mayor valor sentimental. Hay gente que guarda las de la comida. A partir de ahí ya, pues en realidad debería ser prioridad de cada gente. Si una persona es muy gurmet y quiere guardarse todo en la colección de diferentes fotos de sushi, pues ¿por qué no? Es su colección. Pero entonces tiene que poner el filtro en otro lado. Sí, exacto. No se puede ser un gurmet que quiera guardar todas las comidas y un paisajista que quiera guardar todos los paisajes que ve. Hay que saber. Hay que poner prioridades ahí. A no ser que solo cojas muy poquitas fotos de cada categoría. Porque si no, pues volvemos a lo mismo. Tenemos ahí mil fotos, cinco mil, diez mil fotos que dentro de veinte años o para tu siguiente generación, pues no van a importar en absoluto. Pero es que a nosotros tampoco nos importan. Llega un momento en el que ya no te importan. ¿Qué es lo que me pasó a mí cuando hice la limpieza? Yo tenía fotos de hacía igual diez, quince años. Pues esas fotos, digo, ¿en qué momento se me ha ocurrido a mí hacer esta foto? Lo que nos sirve ahora no quiere decir que nos vaya a servir en un futuro y al revés. Igual hay algo ahora que dices tú, pues esto lo voy a guardar, pero no sé yo. Y justo en cinco años dices, jo, pues menos mal, ¿no? Que esta foto pues sí que me gusta para hacer esto, esto y esto, por ejemplo. Ya, eso no lo podemos saber. Eso sí que es verdad, que no podemos tener una bola de cristal y ver qué es lo que vamos a hacer en el futuro. Pero sí que podemos empezar a poner un poco de filtro y que la bola no se vaya haciendo más grande, porque cada vez hay más fotos, cada vez nos da más pereza y el pez que se muerde la cola. Sí. Simplemente con borrar cosas repetidas, borrosas y demás ya sería un primer paso. Pero a partir de ahí ya tomar decisiones, filtrar, curar a partir de ahí y ir decidiendo cada uno qué es lo que considera importante, qué es lo que merece la pena conservar de aquí a diez años, veinte, cincuenta, cien, o sea, qué puede tener un valor sentimental para sí mismo o para su familia o qué puede tener incluso un valor documental. También si ha tomado fotos de algún suceso importante, no necesariamente de un concierto. Vídeos de conciertos yo los pondría en una categoría aparte. Bueno, yo eso lo veo mucho porque, claro, yo cuando estoy por ahí el móvil no lo saco. Algo que hacer un par de fotos pero ya el resto del tiempo el móvil en el bolso, en la mochila, donde sea, y te fijas en la gente que está viendo la vida a través de una pantalla, que eso es otro tema aparte que merece varios episodios también. Eso ya requiere un poco de psicoanálisis incluso de por qué. Pero sí, las fotos ahí normalmente son más un ejemplo de "he estado aquí" más que otra cosa. Que si te paras a pensar bastantes fotos de viajes, al menos a mí, me da la impresión de que solamente son para eso, para demostrar que he estado aquí, en este sitio. Eso nos lo contaron este pasado otoño, que estuvimos en un pueblecito de Asturias y estuvimos haciendo una ruta con el jefe que había ahí del patrimonio de la biosfera. Y nos dijo que habían hecho un mirador con una financiación que habían recibido de los fondos europeos y que lo habían hecho de tal manera para que la gente se hiciese fotos allí. Porque la gente iba a hacerse las fotos allí para subir a Instagram y lo habían puesto, o sea, habían destinado el dinero que lo podían haber destinado a otra cosa para ponerlo allí. Y la gente de allí se quejaba, obviamente, porque podían haberlo utilizado para otra cosa. Pero claro, eso era lo que atraía la gente. Ir ahí a hacerse la foto y subirla a Instagram. Cada vez hay más viajeros de Instagram. Sí. Voy, me hago la foto y me voy a otro sitio. Y lo triste es que funciona. En resumen, lo que decíamos, confiltrar fotos que no van a servir para nada, ya nos quitamos un buen peso de encima, con el tiempo ir tomando decisiones de qué fotos conviene preservar y cuáles no. Aunque sea, bueno, no podemos leer el futuro, pero podemos hacer una consideración de "a mí me va a importar dentro de diez años lo que he comido en este restaurante coreano, sí, no, fuera". Cuanto antes te lo quites, cuanto menos delegues a tu yo futuro, mejor. Y de lo que sea realmente importante, pues sí que merece la pena que guardes copias en algún otro soporte o en la nube o donde sea, por si se pierden. ¿Qué puede pasar? Incluso copias impresas como estás haciendo tú, pues también son una copia de seguridad. Que de hecho es algo que hemos dejado muy de lado, a pesar de que siempre hay tiendas que tienen sus máquinas para revelar fotos. Es algo que antes dábamos, por supuesto, hoy día, ya no tanto, pero sigue siendo válido. O sea, el único inconveniente es que luego, si lo quieres recuperar como un archivo digital, pues lo vas a tener que escanear. Y bueno, puede que se pierda algo de calidad por el camino, pero apenas. No tiene la ventaja de un archivo digital que simplemente lo copias de un sitio a otro y es exactamente lo mismo. Lo bueno de estas cosas es que tienen también su magia. Es como las fotos antiguas. Lo bonito de esa foto es cómo está hecha la foto y cómo está impresa. Entonces, si es una digital, ves ahí hasta el grano que te ha salido en la punta de la nariz. Es verdad, ahora con la cantidad de píxeles que tienen los teléfonos o las cámaras digitales que puedes ver todo, pero lo bonito de esas fotos impresas, aparte que las puedes tocar, sabes que no es lo mismo ver una foto en un ordenador o en un móvil que verla en un álbum. Por favor, no toquéis las pantallas de vuestros ordenadores para manosear fotos. Imprimidlas y luego ya las manosearéis todo lo que queráis. Que es un poco anti-minimalista esto, pero oye, yo no puedo ser minimalista en todo. Entonces, mis álbumes los tengo. Lo bueno de esto es que los álbumes tampoco ocupan mucho espacio, a no ser que tengas 20 álbumes diferentes. Bueno, yo tengo muchos, pero los tengo bien puestos. Sería lo único que acumularía, digamos. Confía en eso. Y poco más. Valorad vuestros recuerdos, pero no os paséis. No todo merece la pena conservarlo y esto se hace evidente una vez empecéis a mirarlo con un mínimo de criterio y con un mínimo de vista a futuro. Por mucho que os emocione ese plato de teppanyaki, puede que dentro de cinco años os dé igual o que incluso hayáis comido uno mucho mejor que ese. Correcto. Al final eso es ponerse un poquito, ya lo digo cada día, pero ya que estamos tanto tiempo con el móvil, en vez de perder el tiempo en redes sociales o mirando noticias, lo que sea, pues cinco minutos. Venga, pues voy a revisar las últimas fotos que he hecho, a ver si puedo borrar alguna. Pues sí, puede ser un entretenimiento perfectamente valido. Igual en vez de 10.000, pues acabas con 9.700. Bueno, pues has quitado 300. Guay. Poco y tampoco. Que tampoco hay prisa. Eso es. Pues creo que lo podemos dejar aquí por hoy, Saray. Perfecto. Muchas gracias por tu experiencia minimalista y por tu opinión en esto y también por la documentación que comentabas de la Segunda Guerra Mundial. No había caído en ese aspecto. Muchas gracias a ti, de verdad. Ha sido un gustazo y a ver si esto se puede hacer más a menudo. Lo mismo digo. Vale, gracias y hasta pronto. Chao, chao.
